Existen dos tipos de jade diferentes: jadeíta y nefrita. La nefrita se encuentra en zonas esparcidas por todo el mundo y presenta en una gran variedad de colores. La jadeíta viene predominantemente de Birmania (Burma) y Guatemala, y aunque está disponible en gris, amarillo, rosa, azul, lavanda, rojo, blanco, marrón y negro, su color más popular es el clásico verde con el que la mayoría de la gente asocia esta piedra.
La jadeita, como se le conoce científicamente, es una piedra semipreciosa, con una gran calidad y textura lisa, apariencia lustrosa y refinada.
La intensidad del color y la transparencia son los factores más importantes a tener en cuenta al juzgar la calidad. Aunque el jade nunca llega a ser completamente transparente, cuanto más se aproxime a la transparencia, más valor tiene. Los colores más valorados son el verde “imperial” y el verde manzana, muy raros. El jade lavanda también es muy poco común y alcanza precios altos.